La homofobia y los contrastes caribeños

19 May

 Por Dalia Acosta

LA HABANA, 14 may (IPS) – Tan diversa como sus poblaciones, la vida de la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales) en el Caribe presenta una amplia gama de matices. A la vez que naciones como Barbados penan la homosexualidad, en otras se establece el activismo por los derechos de este sector.

“La situación prevaleciente en el Caribe es hoy una situación de contrastes”, dijo a IPS Gloria Careaga, co-secretaria general de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales (ILGA), una organización fundada en 1978 y que agrupa a unos 700 colectivos en más de 110 países.

Las diferencias se expresan, sobre todo entre el Caribe hispanohablante y el inglés, explicó en declaraciones vía correo electrónico la encargada de la sección de América Latina y el Caribe (ILGA-LAC), en ocasión de la celebración el próximo martes 17 del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia.

Según la especialista, los avances son “claros” en el trabajo de instituciones cubanas a favor de los derechos de las personas LGBTI y del fortalecimiento de sus grupos, en la creciente presencia de estudios sobre la diversidad sexual en las universidades de Puerto Rico y en las organizaciones de lesbianas en República Dominicana.

En tanto, “el Caribe inglés pareciera no poder sacudirse la influencia victoriana (la era del Imperio Británico marcada por la doble moral) y mantienen no solamente leyes que criminalizan la condición lésbico gay, sino que hay apologías claras a la homofobia, como ha sido el caso de Jamaica”, aseguró la experta.

Una encuesta nacional realizada en 2010 por la Universidad de las Indias Occidentales en Jamaica dio que 89 por ciento de los consultados se consideraban homofóbicos. El estudio, al que IPS tuvo acceso, abarcó una muestra representativa de 1.007 adultos de 231 comunidades de ese país.

Los tribunales de ese país suelen imputar trabajos forzados por un tiempo determinado a los hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH).

Antigua y Barbuda, Barbados, San Vicente y las Granadinas, Dominica, Granada, Jamaica, San Cristóbal y Nevis, Santa Lucía y Trinidad y Tobago prohíben las relaciones entre personas del mismo sexo, sobre todo entre los hombres. Las penas impuestas por este delito oscilan entre 10 y 50 años, en dependencia de las leyes de cada país.

En los casos de Granada, San Cristóbal y Nevis, Jamaica y Santa Lucía solo castigan la homosexualidad masculina, mientras sus estatutos vigentes permiten o sencillamente no se pronuncian sobre el lesbianismo. Incluso, Trinidad y Tobago veda desde 1976 la entrada de personas homo a su territorio.

La homofobia institucionalizada es, además, un problema de salud. El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el Vih/Sida (Onusida) señala a la penalización de la homosexualidad en el Caribe como uno de los principales obstáculos en el control de la epidemia que afecta a unas 240.000 personas de las Antillas Mayores y Menores.

Dentro de este contexto, el trabajo de los escasos grupos y personas que buscan la aceptación social de la diversidad sexual se enfrenta a altos índices de homofobia y el riesgo de los crímenes de odio. Incluso, pueden ser acusados de ilegales, aunque la constitución ampare el derecho universal a la libre asociación.

El gran reto de la región sigue apuntando hacia la unidad y la integración de las personas que luchan por el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género, dijo a IPS Wilfred Labiosa, activista boricua radicado actualmente en Estados Unidos, de visita en Cuba para participar en la IV Jornada Cubana contra la Homofobia.

En el caso de esta isla de régimen socialista, donde se vivieron varias décadas de homofobia institucionalizada, destacan los esfuerzos de instituciones y sectores de la sociedad civil por sensibilizar a la población a favor de los derechos de todas las personas, independientemente de su orientación sexual o identidad de género.

“Queremos una sociedad nueva”, aseguró el pasado martes 10 Mariela Castro Espín, directora del estatal Centro Nacional de Educación Sexual, durante la conferencia “¿Por qué una campaña cubana contra la homofobia?”. La lucha contra este mal, enfatizó, es parte de la lucha contra todos los tipos de discriminación vigentes.

La experiencia cubana y de Puerto Rico, donde se realizan cada año alrededor de cuatro paradas de Orgullo Gay que incluyen trabajo educativo, deben socializarse entre la comunidad LGBTI caribeña, propuso Labiosa, uno de los directivos de Unid@s, la Organización Nacional para los Latinos LGBT en Estados Unidos.

Pero, a consecuencia de factores como la penalización de la homosexualidad en nueve países caribeños y los escasos vínculos históricos entre sus pueblos, el activismo por los derechos sexuales permanece disperso en esta área, analizó Labiosa.

Hasta el momento, según el también psicólogo, se realizan sobre todo intercambios “informales y personales” entre representantes de la sociedad civil del Caribe insular y de otros países. A su juicio, esta vía tiene una mayor efectividad que las institucionales para concretar acciones a favor de la comunidad LGBT.

Asimismo, la principal alianza del área, la Comunidad del Caribe (Caricom), acoge a la Reunión Regional de Activistas LGBT de sus países miembros, un espacio para iniciativas por los derechos sexuales y en el área de la prevención del VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida).

Confluyen allí, entre otras, la Unión de Gays y Lesbianas contra el sida (UGLAAB, por sus siglas en inglés) de Barbados, el Foro Jamaicano para Lesbianas, Bisexuales y Gays (JFLAG) y la Coalición Abogar por la Inclusión de la Orientación Sexual (CAISO) de Trinidad y Tobago.

En 2010, ILGA LAC logró reunir a ocho activistas de igual número de países donde aún la homosexualidad constituye un delito en su conferencia bianual desarrollada en la sureña ciudad brasileña de Curitiba. Las sanciones a las orientaciones no heterosexuales se mantienen en nueve islas caribeñas anglohablantes y en Belice y Guyana.

“Ha habido cada vez una mayor acercamiento a las organizaciones LGBT en el Caribe”, explicó Careaga y reconoció la presencia de activistas que, “con nuestro apoyo y reconocimiento, mantienen un activa y valiente presencia, organizándose y realizando manifestaciones públicas, a pesar de los riesgos”.

Entre los logros de la comunidad en la zona, reconocidos por la psicóloga mexicana, aparece el bloqueo a presentaciones de grupos musicales que a través de sus canciones fomentan la homofobia.

“A pesar de la cerrazón, mantenemos un monitoreo cercano de las acciones de sus gobiernos y buscamos establecer diálogos con sus representantes en los espacios intergubernamentales, y esperamos algún día cristalicen en el derrumbe de esas leyes que penalizan la condición LGBT”, afirmó. (FIN/2011)

Tomado de Visiones IPS

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La homofobia y los contrastes caribeños

 Por Dalia Acosta

 

LA HABANA, 14 may (IPS) – Tan diversa como sus poblaciones, la vida de la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales) en el Caribe presenta una amplia gama de matices. A la vez que naciones como Barbados penan la homosexualidad, en otras se establece el activismo por los derechos de este sector.

“La situación prevaleciente en el Caribe es hoy una situación de contrastes”, dijo a IPS Gloria Careaga, co-secretaria general de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales (ILGA), una organización fundada en 1978 y que agrupa a unos 700 colectivos en más de 110 países.

Las diferencias se expresan, sobre todo entre el Caribe hispanohablante y el inglés, explicó en declaraciones vía correo electrónico la encargada de la sección de América Latina y el Caribe (ILGA-LAC), en ocasión de la celebración el próximo martes 17 del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia.

Según la especialista, los avances son “claros” en el trabajo de instituciones cubanas a favor de los derechos de las personas LGBTI y del fortalecimiento de sus grupos, en la creciente presencia de estudios sobre la diversidad sexual en las universidades de Puerto Rico y en las organizaciones de lesbianas en República Dominicana.

En tanto, “el Caribe inglés pareciera no poder sacudirse la influencia victoriana (la era del Imperio Británico marcada por la doble moral) y mantienen no solamente leyes que criminalizan la condición lésbico gay, sino que hay apologías claras a la homofobia, como ha sido el caso de Jamaica”, aseguró la experta.

Una encuesta nacional realizada en 2010 por la Universidad de las Indias Occidentales en Jamaica dio que 89 por ciento de los consultados se consideraban homofóbicos. El estudio, al que IPS tuvo acceso, abarcó una muestra representativa de 1.007 adultos de 231 comunidades de ese país.

Los tribunales de ese país suelen imputar trabajos forzados por un tiempo determinado a los hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH).

Antigua y Barbuda, Barbados, San Vicente y las Granadinas, Dominica, Granada, Jamaica, San Cristóbal y Nevis, Santa Lucía y Trinidad y Tobago prohíben las relaciones entre personas del mismo sexo, sobre todo entre los hombres. Las penas impuestas por este delito oscilan entre 10 y 50 años, en dependencia de las leyes de cada país.

En los casos de Granada, San Cristóbal y Nevis, Jamaica y Santa Lucía solo castigan la homosexualidad masculina, mientras sus estatutos vigentes permiten o sencillamente no se pronuncian sobre el lesbianismo. Incluso, Trinidad y Tobago veda desde 1976 la entrada de personas homo a su territorio.

La homofobia institucionalizada es, además, un problema de salud. El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el Vih/Sida (Onusida) señala a la penalización de la homosexualidad en el Caribe como uno de los principales obstáculos en el control de la epidemia que afecta a unas 240.000 personas de las Antillas Mayores y Menores.

Dentro de este contexto, el trabajo de los escasos grupos y personas que buscan la aceptación social de la diversidad sexual se enfrenta a altos índices de homofobia y el riesgo de los crímenes de odio. Incluso, pueden ser acusados de ilegales, aunque la constitución ampare el derecho universal a la libre asociación.

El gran reto de la región sigue apuntando hacia la unidad y la integración de las personas que luchan por el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género, dijo a IPS Wilfred Labiosa, activista boricua radicado actualmente en Estados Unidos, de visita en Cuba para participar en la IV Jornada Cubana contra la Homofobia.

En el caso de esta isla de régimen socialista, donde se vivieron varias décadas de homofobia institucionalizada, destacan los esfuerzos de instituciones y sectores de la sociedad civil por sensibilizar a la población a favor de los derechos de todas las personas, independientemente de su orientación sexual o identidad de género.

“Queremos una sociedad nueva”, aseguró el pasado martes 10 Mariela Castro Espín, directora del estatal Centro Nacional de Educación Sexual, durante la conferencia “¿Por qué una campaña cubana contra la homofobia?”. La lucha contra este mal, enfatizó, es parte de la lucha contra todos los tipos de discriminación vigentes.

La experiencia cubana y de Puerto Rico, donde se realizan cada año alrededor de cuatro paradas de Orgullo Gay que incluyen trabajo educativo, deben socializarse entre la comunidad LGBTI caribeña, propuso Labiosa, uno de los directivos de Unid@s, la Organización Nacional para los Latinos LGBT en Estados Unidos.

Pero, a consecuencia de factores como la penalización de la homosexualidad en nueve países caribeños y los escasos vínculos históricos entre sus pueblos, el activismo por los derechos sexuales permanece disperso en esta área, analizó Labiosa.

Hasta el momento, según el también psicólogo, se realizan sobre todo intercambios “informales y personales” entre representantes de la sociedad civil del Caribe insular y de otros países. A su juicio, esta vía tiene una mayor efectividad que las institucionales para concretar acciones a favor de la comunidad LGBT.

Asimismo, la principal alianza del área, la Comunidad del Caribe (Caricom), acoge a la Reunión Regional de Activistas LGBT de sus países miembros, un espacio para iniciativas por los derechos sexuales y en el área de la prevención del VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida).

Confluyen allí, entre otras, la Unión de Gays y Lesbianas contra el sida (UGLAAB, por sus siglas en inglés) de Barbados, el Foro Jamaicano para Lesbianas, Bisexuales y Gays (JFLAG) y la Coalición Abogar por la Inclusión de la Orientación Sexual (CAISO) de Trinidad y Tobago.

En 2010, ILGA LAC logró reunir a ocho activistas de igual número de países donde aún la homosexualidad constituye un delito en su conferencia bianual desarrollada en la sureña ciudad brasileña de Curitiba. Las sanciones a las orientaciones no heterosexuales se mantienen en nueve islas caribeñas anglohablantes y en Belice y Guyana.

“Ha habido cada vez una mayor acercamiento a las organizaciones LGBT en el Caribe”, explicó Careaga y reconoció la presencia de activistas que, “con nuestro apoyo y reconocimiento, mantienen un activa y valiente presencia, organizándose y realizando manifestaciones públicas, a pesar de los riesgos”.

Entre los logros de la comunidad en la zona, reconocidos por la psicóloga mexicana, aparece el bloqueo a presentaciones de grupos musicales que a través de sus canciones fomentan la homofobia.

“A pesar de la cerrazón, mantenemos un monitoreo cercano de las acciones de sus gobiernos y buscamos establecer diálogos con sus representantes en los espacios intergubernamentales, y esperamos algún día cristalicen en el derrumbe de esas leyes que penalizan la condición LGBT”, afirmó. (FIN/2011)

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